lunes, 25 de noviembre de 2013

Nemocón, cada esquina para fotografíar.


-El rodaje de la esperada película, basada en la historia real de los 33 milenos chilenos que permanecieron sepultados durante más de dos meses en la mina de San José, que tiene lugar en la pequeña localidad de Nemocón (Colombia) ha generado tal expectación entre sus habitantes, que algunas autoridades del municipio no han dudado en presumir con orgullo de la proyección internacional que experimentará el pueblo gracias a la presencia de un elenco de actores encabezado por el carismático Antonio Banderas.




sábado, 23 de noviembre de 2013

Albricias en el Casanare.


Albricias en el Casanare


Cada año siempre selecciono un lugar donde pasar diciembre,  busco lugares de albricias, de alegrías, busco lugares hermosos paisajísticamente, donde se note la tranquilidad de la gente, donde se conserve una gastronomía tradicional, donde la música sea la expresión de la naturaleza y por ello en esta época escogí los Llanos Orientales, busqué un lugar donde el sol salga temprano, las montañas sean adorno y la planicie que me recuerde el Caribe, así, me decidí por Casanare.

Porque una de las épocas   que más convocan a la meditación, al encuentro con el silencio es  este tiempo decembrino, aunque es también sinónimo de descanso, alegría, balances y reflexiones, para buscar ese espacio de vida que permita mirar al pasado, recorrer estos doce meses, hay que buscar lugares que no sofoquen  el alma, que generen   momentos quedos, instantes de completa armonía entre la mente y lo que se desea alcanzar y es cuando se piensa en estar unos días en la exuberancia de la naturaleza, la delicadeza del paisaje, el  amor del cielo y uno de estos sitios es Casanare, son los llanos orientales los que ofrecen  el encanto de edificarse, disfrutar y ante todo vivir una cultura por descubrir.

Y es que Cada año selecciono un lugar para realizar un análisis de los proyectos que he desarrollado, de todo lo que he aprendido, dejé de hacer y cómo se puede mejorar, este 2011 lo cierro en el departamento del Casanare, en un pueblo que con su mismo nombre despierta el interés para edificarse y comenzar nuevamente, es  Agua Azul, un municipio pequeño, lleno de árboles, de un parque que genera maravillarse con la naturaleza, del contraste entre la planicie y lo cerros, del silencio de sus calles, de la honradez de sus habitantes, de la sonrisa que brinda el sol. Y es que cada año se debe buscar un lugar que permita la vida, que se geste un mundo con sorpresas benignas, con la iluminación del alma, de los sueños, de las esperanzas y aquí tenemos el departamento del Casanare, sus haciendas, los pueblos, las veredas, cada lugar y cada aldea son los propicios para que esta época signifique cavilar sobre la existencia.

Sí, este año me quedé en el Casanare, en lo verde de Colombia, me quedé en Agua Azul, por el hecho de tener un nombre que significa vida, por el sonoro apellido que tiene de Azul, me recuerda el mar, el cielo y quizá el silencio es azul, porque este pueblo es como un estar en la meditación, 

Es un diciembre expresado en el Casanare, con voces inaudibles pero cercanas, con la brisa que pasa y pasa, que se sienta y se queda allí en la profundidad de la búsqueda del porqué otro año, de cuáles son los nuevos retos, de cuáles son los derroteros que se persiguen, que están allí en la mente y el rostro del anciano que  esta en la silla por  las tardes y al pasar sonríe, en los pobladores que con la mirada saludan, en la misma vida que se transforma.

En esta meditación de todo el mes de diciembre no solo es escribir sobre lo que se proyecta para el 2012, es también disfrutar de los alrededores del pueblo, hay que estar atento para poder capturar cada mañana los amaneceres del sol, acá es donde nace, jamás en nuestros mares se verá el amanecer igual, sino las vespertinas como arco iris, pero acá emerge, acá se siente su majestuosidad entre el verde, mientras en el norte (Costa Atlántica)se edifica la vida con las puestas a media noche de la luna, uno de los espectáculos más hermosos que he visto, la misma aurora boreal hace su presencia y por ello en este mes me vine con la nostalgia de dejar los acantilados marinos y llegar a capturar no solo con la cámara sino con la visión puesta en las poéticas noches de cómo se oculta la Luna en los llanos orientales, de cómo se enamora la vida en el silencio y  gemir de los animales nocturnos de esta tierras que invitan a ver lo grande su belleza y lo infinito de la vida.

Endri Martín Torres Romero.

Magister en Filosofía Latinoamericana.

Diciembre en Yopal, más que una fina esmeralda

Ay si si yo no soy de por aqui
ay si si yo vengo de casanare
ay si si como la palma de coco
como la palma de coco 
como la palma'e cumare

Es el  canto que da la bienvenida al departamento que abre sus paisajes en este diciembre, y es que solo el sonido del arpa, la letra  son ya de por si un encanto, no hay que quedarse c on las ganas de solo escuchar el poema, es necesario viajar y descubrir, porque el estar allá provoca ir  por este mes y quedarse a vivir la música, saber qué sintió Arturo Cova y Alicia al consumar su amor en la tierra de los Llanos Orientales.
Un diciembre en Yopal y en el Casanare son especiales, aún se siente la vida  tranquila, los lugareños son amables y brindan su amistad sin advertencia, es necesario ir ligero de equipaje, porque este departamento hay que recorrerlo sin afanes, y más en diciembre, cuando las aldeas y pueblos siempre tienen una sorpresa, siempre nos invitan  a la sorpresa, así una asado   a la orilla de la carretera, bañarse en el río, hablar con alguien en los parques, sentarse a reposar en cualquier barrio y mirar los adornos y es que su mensaje  es de convivencia, de armonía, de estar desprevenido para que en cualquier momento suene música y una bella llanerita le enseñe a bailar joropo.

Canta el llanero 
si tragándose el camino 
Cual centauro majestuoso 
Se encuentra con el jilguero.

Es la estrofa con la que inicia el himno de los Llanos Orientales y es el que nos da la bienvenida al llegar a Villavicencio para caminar hacia Yopal, en “Villavo” que es  la Puerta de los Llanos hay mucho por vivir  y conocer, se siente entre la montaña y los inicios de la planicie la aventura que nos espera en el Casanare, hay que ir desprevenido, sin afanes, no se puede evidenciar la riqueza de estas tierras sin dejamos con nostalgia nuestro origen, es necesario dejarse llevar por las expresiones de los llanos, mirar a la gente caminar, vivir esta cultura desde el Meta se genera y penetra toda la inmensa llanura.

Hay lugares que son únicos, que son especiales, donde su música nos lleva a la alegría, sus paisajes nos hacen amar nuestra tierra y una de ella es el Casanare, un departamento del cual hay que ufanarse como dice la canción, pero también hay que buscar las miles de Carmenteas que aparecen en diciembre, el infinito horizonte al que le canta  las arpas y que se escuchan en cualquier esquina de los llanos,  y en Yopal hay que ponerse de pie porque  es la música y la melodía que hacen vivir mejor esta ciudad, estas tierras que enamoran con su verde, amarillo y aguas que siempre provocan permanecer en ella.

Un diciembre en Yopal y en el Casanare son especiales, aún se siente la vida  tranquila, los lugareños son amables y brindan su amistad sin advertencia, es necesario ir ligero de equipaje, porque este departamento hay que recorrerlo sin afanes, y más en diciembre, cuando las aldeas y pueblos siempre tienen una sorpresa, siempre nos invitan  a la sorpresa, así una asado   a la orilla de la carretera, bañarse en el río, hablar con alguien en los parques, sentarse a reposar en cualquier barrio y mirar los adornos y es que su mensaje  es de convivencia, de armonía, de estar desprevenido para que en cualquier momento suene música y una bella llanerita le enseñe a bailar joropo.

La naturaleza en el Casanare es intacta, esta por descubrir, miles de senderos lo esperan, el turismo ecológico es su himno, es su bandera de bienvenida, acá todo es virginal, sus aguas bajan heladas, los pájaros aún vuelan tranquilos en su inmensa llanura, así, viajes organizados permiten mirar más de cerca el fin de año y es que vivir esos días después del  veinte de diciembre es asomarse a un sol inquieto, un sol de miles de afanes para mostrar su encanto, de esta manera hay que observar con detenimiento, sin reloj  el vuelo de las garzas, “que susurra en las palmeras 

Un canto de libertad”,  
hay que sentarse en Yopal a ver las niñas aprender sus baile, a las señoras enseñarles y coquetear con una hermosa señorita que  toca el arpa.

Después de tanto recorrido  y música, llega la noche, el cielo es diferente, sin la perturbación de la luz de las grandes ciudades, acá es al natural, hay que acostarse sobre los llanos,   contemplar las estrellas fugaces, mirar hacia arriba, saber que al siguiente día nada será igual sino mejor, cada hora es distintas en estas tierras mágicas que describe La Vorágine, pero para poder sentirla hay que venir en diciembre a Yopal.

Endri Martín Torres Romero.


CRÓNICA.
Una vida en espera….
Miguel Díaz Silva,

Grado Octavo


Santiago un joven de 16 años, sentado en la puerta de su casa, mirando hacia el camino que conduce de Guacamayas hacia Cerinza, empezó a escribir en su vieja y maltratada libreta:
“Un día cuando me quedé solo, mientras mi mamá viajó a otro pueblo, comprendí que las personas nunca pueden estar solas y que necesitan la compañía de los demás, ese día admiré el rostro de mi madre, sus facciones, cada uno de sus detalles, sus canas, los ojos grandes y bonitos, sus cejas, admiré su temperamento y su sonrisa, admiré cada acto de amor y cada regaño”.
Santiago es un estudiante que todos los días escribe, todos los días cuenta lo que sucede en su casa, escribe y narra su diario vivir con el propósito de leerlos más tarde o bien tener la certeza que lo vivió.
“Cuando regresó mi mamá – volvió a escribir Santiago otra tarde – le dije que la había extrañado y que necesitaba hablar más con ella”.
Esa tarde de un sol tímido, de una naturaleza verde y de un paisaje alegre, Guacamayas estaba sola, su calle estaba tranquila y Santiago comprendió en su interior muchas situaciones de sus sentimientos y descubrió que “una persona sin su familia no es nadie, desde entonces descubrí que la felicidad esta en aceptar a los demás como son y que es necesario buscarlas para ayudarlas a comprender sus errores”
El siempre quiso hablar con su mamá y dialogar sobre todas las situaciones que se habían presentado, busco todos los caminos para encontrarse con ella y hablaron, ese día pasó el tiempo y conversaron de todo, se miraron, se dijeron sus sentimientos, expresaron lo que cada uno había vivido, ese amanecer en Guacamayas estaba frío y lento, las nubes caminaban tranquilas en un cielo que asomaba su azul, es entonces cuando él recordó las palabras que le dijo su mamá:
“Hijo, para mi ha sido difícil vivir en otras tierras, abandonarte, pero aquí estoy y vivamos estas horas, yo lo quiero y deseo que termine de estudiar para que se vaya conmigo y seamos una sola familia”
Santiago sintió que su mamá estaba cerca y la amo por siempre, la amo sin desestimar nada, sin buscar respuestas, todos los días estudia y ama el lugar donde esta, se prepara para encontrarse con ella y formar una familia bonita, un hogar lleno de amor y diálogo.

Momentos de tristeza, Ulises
Por: Johan Cifuentes Sierra
Santo Domingo es un pueblo cordillerano. Cuando llega el mes de julio su única calle es adornada con papeles de colores que recuerdan las cometas de Agosto, en el aun se siente la alegría de Ulises, un joven que en la actualidad recuerda con tristeza los días de fiesta. El está sentado, mirando por la ventana, los cerros están verdes, pero el alma de Ulises se siente marchita, aquellos días de fiesta, compañías permanentes son solo la agonía de su vida.
“Me llamo Ulises, soy de Santo Domingo, tengo 16 años y quiero contar como creció mi tragedia, aquellas escenas de dolor, de gritos inaudibles, de situaciones desesperantes, de miradas hacia el pasado cuando descubrí mi actual situación, no bastará decir que desde aquel día perdí todo intento de vida, de sueños y esperanzas, ahora soy el último recuerdo de un joven que quiso ser feliz.
“Mis padres siempre trabajaron y compartieron conmigo, ellos murieron y ahora estoy con mi abuela. Yo era feliz en el campo, sembré, me dediqué todo el tiempo a buscar cómo ayudar a la gente, como estudiar y leer mucho, pero aquella noche, un atardecer de octubre me encontré con una joven hermosa, una mirada agradable y un amor fingido, me llevó al abismo, precipité mi historia a lo que soy ahora. Ese día sólo hablamos, nos miramos y de inmediato ella se enamoró de mi, pero fue mentira, ya venía con su intención, ya venía a contaminarme, a dejar en mi el recuerdo de una vida que se me escapa, el recuerdo de momentos que ahora quiero borrar y dejar en el pasado, ahora soy una marioneta de la pasión, de no entender que el amor no se entrega inmediata, es un amor de verdad y sin miedos.”
Ulises nunca volvió ser igual, las calles adornadas con papeles de cometa ya no le significaban, no le hacía feliz las tardes de sol ni las madrugadas frías, sus intentos por devolver la vida eran difícil, ahora sólo sabe que le espera su reconciliación con lo que el cree, con lo que el piensa y con su abuela. Cuando él sintió que la gente no se le acercaba era por el miedo, por ver el mundo en el que ahora habita y allí quedó la amistad, los días de fiesta, la entrega a la “supuesta vida feliz” porque siendo joven ya conocía el licor, trasnochar en una fiesta y hasta vivir las pasiones de un sexo sin inhibiciones ni temores, pero sin la precaución de saber que los errores que se comenten y la vida los tiene presente y es mejor prevenir ante que tratar de edificar lo que ya estaba desplomado.
En Santo Domingo ya nadie sabe de su existencia, pero todos hablan de él, todos huyen, nadie se le acerca, del joven que sus padres murieron en un atentado sólo se recuerda cuando se cumple el aniversario de su fallecimiento, pero él mira con entusiasmo hacia el futuro, un mañana que se quedó sólo en su mente, porque sus dolencias, la caída del cabello, la perdida de los músculos, la poca visión y los recuerdos lo están encerrando en la habitación, en su alma.
Ayer murió Ulises, su abuela sabe que falleció, pero no le cree y jamás pudo despedirse de ella. Ese día, frente a la mortaja, envuelto el un sudario de lienzos estaba el cuerpo inerme, un cuerpo que soportó la enfermedad que a todos les da miedo y nadie acepta que la tiene, la abuela lloró hasta que vio partir el ataúd en medio de la soledad, del cementerio solo, de las criptas arraigadas a la muerte y ahora hasta las flores le temen crecer en ese lugar por temor a contagiarse de SIDA.
Preguntas:
1. ¿Qué le pasó a Ulises?
2. ¿Qué actitud tomarías si un amigo tuyo sufre de VIH, SIDA?
3. ¿Qué opinas que se discriminen a las personas que sufren esta enfermedad?
4. ¿Cómo prevenir este tipo de enfermedades?


EDITORIAL:FORMAR EN:

SER, HACER Y TENER


La educación es un proceso que involucra a toda la comunidad educativa, todos sus miembros están comprometidos en formar a personas que desafíen los problemas, sus inquietudes y en la Institución Educativa Departamental Rural Guacamayas estamos en el proceso de tener siempre presente que los estudiantes deben ir formándose en el ser, es el llegar a ser personas con valores y sensibilidad, el aprecio por su identidad, por su territorio y que cada uno de ellos logre un liderazgo en el aula de clases, en la escuela, en la vereda y proyectarse al municipio. El ser como fundamento para un mejor sociedad, porque involucra el respeto por la familia, por el prójimo, por la comunidad y después de consolidar el ser, es necesario ir madurando en el hacer, para alcanzar los conocimientos, sus proyecciones, este hacer que esta mediado por los valores como persona, como ser humano que respeta y edifica los Derechos Humanos, que vive sus deberes y llega a ser ejemplo en las comunidades.
En la pirámide del SER, HACER, aparece como último el TENER, que es la búsqueda del beneficio vital, de poseer bienes que son adquiridos con responsabilidad, honestidad y que teniendo los valores de solidaridad, afecto, compartir (adquiridos en el SER) forman una persona que se fija en los otros y aporta para conseguir una sociedad equilibrada, llena de amistad y sentimientos de sensibilidad frente al otro, de ayuda mutua.
Este es entonces el camino que se forman en la institución, todos debemos tener ese compromiso con los niños, niñas y jóvenes, lo cual es un proceso que parte de la familia y se madura en el colegio, pero todos tenemos la responsabilidad de educar para una Colombia nueva y con miras a mejorar siempre el trato con los demás.
Agradecemos a los docentes que participan en la elaboración del periódico, a los estudiantes e invitamos a los padres de familia para que escriban y cuenten su vida en este órgano informativo que lleva a que expresemos nuestras actitudes literarias, los proyectos y crónicas que forman a los seres humanos.

Endri Martín Torres
Coordinador Proyecto.