sábado, 23 de noviembre de 2013



CRÓNICA.
Una vida en espera….
Miguel Díaz Silva,

Grado Octavo


Santiago un joven de 16 años, sentado en la puerta de su casa, mirando hacia el camino que conduce de Guacamayas hacia Cerinza, empezó a escribir en su vieja y maltratada libreta:
“Un día cuando me quedé solo, mientras mi mamá viajó a otro pueblo, comprendí que las personas nunca pueden estar solas y que necesitan la compañía de los demás, ese día admiré el rostro de mi madre, sus facciones, cada uno de sus detalles, sus canas, los ojos grandes y bonitos, sus cejas, admiré su temperamento y su sonrisa, admiré cada acto de amor y cada regaño”.
Santiago es un estudiante que todos los días escribe, todos los días cuenta lo que sucede en su casa, escribe y narra su diario vivir con el propósito de leerlos más tarde o bien tener la certeza que lo vivió.
“Cuando regresó mi mamá – volvió a escribir Santiago otra tarde – le dije que la había extrañado y que necesitaba hablar más con ella”.
Esa tarde de un sol tímido, de una naturaleza verde y de un paisaje alegre, Guacamayas estaba sola, su calle estaba tranquila y Santiago comprendió en su interior muchas situaciones de sus sentimientos y descubrió que “una persona sin su familia no es nadie, desde entonces descubrí que la felicidad esta en aceptar a los demás como son y que es necesario buscarlas para ayudarlas a comprender sus errores”
El siempre quiso hablar con su mamá y dialogar sobre todas las situaciones que se habían presentado, busco todos los caminos para encontrarse con ella y hablaron, ese día pasó el tiempo y conversaron de todo, se miraron, se dijeron sus sentimientos, expresaron lo que cada uno había vivido, ese amanecer en Guacamayas estaba frío y lento, las nubes caminaban tranquilas en un cielo que asomaba su azul, es entonces cuando él recordó las palabras que le dijo su mamá:
“Hijo, para mi ha sido difícil vivir en otras tierras, abandonarte, pero aquí estoy y vivamos estas horas, yo lo quiero y deseo que termine de estudiar para que se vaya conmigo y seamos una sola familia”
Santiago sintió que su mamá estaba cerca y la amo por siempre, la amo sin desestimar nada, sin buscar respuestas, todos los días estudia y ama el lugar donde esta, se prepara para encontrarse con ella y formar una familia bonita, un hogar lleno de amor y diálogo.

Momentos de tristeza, Ulises
Por: Johan Cifuentes Sierra
Santo Domingo es un pueblo cordillerano. Cuando llega el mes de julio su única calle es adornada con papeles de colores que recuerdan las cometas de Agosto, en el aun se siente la alegría de Ulises, un joven que en la actualidad recuerda con tristeza los días de fiesta. El está sentado, mirando por la ventana, los cerros están verdes, pero el alma de Ulises se siente marchita, aquellos días de fiesta, compañías permanentes son solo la agonía de su vida.
“Me llamo Ulises, soy de Santo Domingo, tengo 16 años y quiero contar como creció mi tragedia, aquellas escenas de dolor, de gritos inaudibles, de situaciones desesperantes, de miradas hacia el pasado cuando descubrí mi actual situación, no bastará decir que desde aquel día perdí todo intento de vida, de sueños y esperanzas, ahora soy el último recuerdo de un joven que quiso ser feliz.
“Mis padres siempre trabajaron y compartieron conmigo, ellos murieron y ahora estoy con mi abuela. Yo era feliz en el campo, sembré, me dediqué todo el tiempo a buscar cómo ayudar a la gente, como estudiar y leer mucho, pero aquella noche, un atardecer de octubre me encontré con una joven hermosa, una mirada agradable y un amor fingido, me llevó al abismo, precipité mi historia a lo que soy ahora. Ese día sólo hablamos, nos miramos y de inmediato ella se enamoró de mi, pero fue mentira, ya venía con su intención, ya venía a contaminarme, a dejar en mi el recuerdo de una vida que se me escapa, el recuerdo de momentos que ahora quiero borrar y dejar en el pasado, ahora soy una marioneta de la pasión, de no entender que el amor no se entrega inmediata, es un amor de verdad y sin miedos.”
Ulises nunca volvió ser igual, las calles adornadas con papeles de cometa ya no le significaban, no le hacía feliz las tardes de sol ni las madrugadas frías, sus intentos por devolver la vida eran difícil, ahora sólo sabe que le espera su reconciliación con lo que el cree, con lo que el piensa y con su abuela. Cuando él sintió que la gente no se le acercaba era por el miedo, por ver el mundo en el que ahora habita y allí quedó la amistad, los días de fiesta, la entrega a la “supuesta vida feliz” porque siendo joven ya conocía el licor, trasnochar en una fiesta y hasta vivir las pasiones de un sexo sin inhibiciones ni temores, pero sin la precaución de saber que los errores que se comenten y la vida los tiene presente y es mejor prevenir ante que tratar de edificar lo que ya estaba desplomado.
En Santo Domingo ya nadie sabe de su existencia, pero todos hablan de él, todos huyen, nadie se le acerca, del joven que sus padres murieron en un atentado sólo se recuerda cuando se cumple el aniversario de su fallecimiento, pero él mira con entusiasmo hacia el futuro, un mañana que se quedó sólo en su mente, porque sus dolencias, la caída del cabello, la perdida de los músculos, la poca visión y los recuerdos lo están encerrando en la habitación, en su alma.
Ayer murió Ulises, su abuela sabe que falleció, pero no le cree y jamás pudo despedirse de ella. Ese día, frente a la mortaja, envuelto el un sudario de lienzos estaba el cuerpo inerme, un cuerpo que soportó la enfermedad que a todos les da miedo y nadie acepta que la tiene, la abuela lloró hasta que vio partir el ataúd en medio de la soledad, del cementerio solo, de las criptas arraigadas a la muerte y ahora hasta las flores le temen crecer en ese lugar por temor a contagiarse de SIDA.
Preguntas:
1. ¿Qué le pasó a Ulises?
2. ¿Qué actitud tomarías si un amigo tuyo sufre de VIH, SIDA?
3. ¿Qué opinas que se discriminen a las personas que sufren esta enfermedad?
4. ¿Cómo prevenir este tipo de enfermedades?


EDITORIAL:FORMAR EN:

SER, HACER Y TENER


La educación es un proceso que involucra a toda la comunidad educativa, todos sus miembros están comprometidos en formar a personas que desafíen los problemas, sus inquietudes y en la Institución Educativa Departamental Rural Guacamayas estamos en el proceso de tener siempre presente que los estudiantes deben ir formándose en el ser, es el llegar a ser personas con valores y sensibilidad, el aprecio por su identidad, por su territorio y que cada uno de ellos logre un liderazgo en el aula de clases, en la escuela, en la vereda y proyectarse al municipio. El ser como fundamento para un mejor sociedad, porque involucra el respeto por la familia, por el prójimo, por la comunidad y después de consolidar el ser, es necesario ir madurando en el hacer, para alcanzar los conocimientos, sus proyecciones, este hacer que esta mediado por los valores como persona, como ser humano que respeta y edifica los Derechos Humanos, que vive sus deberes y llega a ser ejemplo en las comunidades.
En la pirámide del SER, HACER, aparece como último el TENER, que es la búsqueda del beneficio vital, de poseer bienes que son adquiridos con responsabilidad, honestidad y que teniendo los valores de solidaridad, afecto, compartir (adquiridos en el SER) forman una persona que se fija en los otros y aporta para conseguir una sociedad equilibrada, llena de amistad y sentimientos de sensibilidad frente al otro, de ayuda mutua.
Este es entonces el camino que se forman en la institución, todos debemos tener ese compromiso con los niños, niñas y jóvenes, lo cual es un proceso que parte de la familia y se madura en el colegio, pero todos tenemos la responsabilidad de educar para una Colombia nueva y con miras a mejorar siempre el trato con los demás.
Agradecemos a los docentes que participan en la elaboración del periódico, a los estudiantes e invitamos a los padres de familia para que escriban y cuenten su vida en este órgano informativo que lleva a que expresemos nuestras actitudes literarias, los proyectos y crónicas que forman a los seres humanos.

Endri Martín Torres
Coordinador Proyecto.




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