viernes, 23 de enero de 2009



Un periódico para la vida.
Endri Martin Torres Romero y sus estudiantes.
Municipio de Vergara, Vereda Guacamayas, Cundinamarca.
Un periódico escolar no es una recopilación de artículos de los estudiantes de diferentes grados, es la muestra de la creatividad de cada uno de los niños, niñas y jóvenes que expresan sus ideas, sus sentimientos y dan a conocer lo que ellos son capaces de crear. Con esta primera edición de Valores & Noticias, nombre interesante que propuso el estudiante del grado décimo, Johan Esteban Cifuentes Sierra, para bautizar el órgano informativo de la Institución que es el espacio de creatividad y perpetuar creaciones salidas de las mentes de nuestros niños que cada mañana vienen con entusiasmo a estudiar.
Valores & Noticias, hace el reconocimiento al esfuerzo de cada uno de los caminantes, de los estudiantes que se levantan temprano para tomar camino hacia el colegio, ese andar entre árboles, atajos, piedras, estar en pie desde las cuatro de la mañana como nuestros compañeros de Pinzaima o más tarde como nuestros amigos de Lomitas, quienes suben una pendiente llena de plátanos, guayabas, naranjas, plantas silvestres y llegan enamorados de la vida para estudiar.
Hoy siento que la publicación de este periódico es un sueño que nació hace más de 10 años, cuando apenas aprendía a redactar en El Colectivo de Comunicaciones Montes de María de El Carmen de Bolívar y que ahora, con gente creativa, con discentes nuevos, con el hermoso aroma del campo y la alegría de la vida, con lo aprendido como periodista, como amante de Cundinamarca, presentamos al lado de los estudiantes del grado décimo y cada uno de los que aportaron sus artículos este periódico que servirá para descubrir los talentos de ustedes, para plasmar sus ideas, sus fábulas, cuentos, narraciones, crónicas, un espacio donde todos tienen cabida y cada uno puede aportar.



ARTICULOS:

LOS VIEJOS JÓVENES.
Alisson Vanessa Ramírez
Oviedo.
Marta y Joaquín, son una pareja de viejitos que viven en una vereda llamada Rinconcitos, ella, una mujer dedicada al hogar, a sembrar todas las mañanas, regar las plantas que adornan la entrada de la casa y él dedicado a criar los pollos, alimentar los pájaros y hablar con los naranjos, esos árboles que siempre los han acompañado desde que viven en su pequeña y agradable casa, pero ellos viven tristes porque la gente se burla por ser arrugados y pasar de más de sesenta años, la gente se ríe de sus actividades y ellos todos los días se sientan a hablar de la agonía de los años, del cambio de sus rostros y la tristeza de pensar que están envejeciendo cada día que pasa.
Marta se pregunta todos los días como sería ser nuevamente joven, caminar por la vereda, correr entre los naranjos, correr entre los pastos, vivir bailando, escuchar mejor, tener su dentadura completa y trasnochar con su esposo.
El primer día del festival de los arrieros, Marta salió y miró muchas personas jóvenes, ella observaba el entusiasmo de los estudiantes del colegio, miro la alegría de la danza del carnaval, la sonrisa de los jóvenes, toda la alegría de poder caminar sin bastón, subir y bajar las lomas, cargar las lonas llenas


de naranjas y plátanos, pero volvió triste a su casa, entró, miró todo igual, las flores, los pájaros, las sillas de hacía más de cincuenta años, la cama, el reloj, todo era viejo y ya sentía el paso de los años.
Se sentó en una silla, se acordó que su madre le había dicho que cuando se sintiera triste y sola tomara dos retazos de telas que le había dejado al interior de un baúl y que las sacara e hiciera un vestido para ella y una camisa para su esposo.
Marta y Joaquín, decidieron ir al río Conde, se bañaron, disfrutaron de sus aguas, sintieron sus cuerpos jóvenes, jugaron como niños en el agua, volvieron a sonreír, disfrutar la vida. Volvieron a la casa, estrenaron el vestido y la camisa nueva, en su corazón sintieron la juventud, sonreían y mostraban su dentadura de tantos años, fueron al pueblo y la gente los vieron jóvenes, alegres, felices y caminando entre la juventud se contagió la alegría del carnaval y las comparsas.
Desde aquella fiesta ellos volvieron a sentir la juventud por siempre.





CRÓNICA.



Una vida en espera….Miguel Díaz Silva,
Grado Octavo. Guacamayas.
Santiago un joven de 16 años, sentado en la puerta de su casa, mirando hacia el camino que conduce de Guacamayas hacia Cerinza, empezó a escribir en su vieja y maltratada libreta:
“Un día cuando me quedé solo, mientras mi mamá viajó a otro pueblo, comprendí que las personas nunca pueden estar solas y que necesitan la compañía de los demás, ese día admiré el rostro de mi madre, sus facciones, cada uno de sus detalles, sus canas, los ojos grandes y bonitos, sus cejas, admiré su temperamento y su sonrisa, admiré cada acto de amor y cada regaño”.
Santiago es un estudiante que todos los días escribe, todos los días cuenta lo que sucede en su casa, escribe y narra su diario vivir con el propósito de leerlos más tarde o bien tener la certeza que lo vivió.
“Cuando regresó mi mamá – volvió a escribir Santiago otra tarde – le dije que la había extrañado y que necesitaba hablar más con ella”.
Esa tarde de un sol tímido, de una naturaleza verde y de un paisaje alegre, Guacamayas estaba sola, su calle estaba tranquila y Santiago comprendió en su interior muchas situaciones de sus sentimientos y descubrió que “una persona sin su familia no es nadie, desde entonces descubrí que la felicidad esta en aceptar a los demás como son y que es necesario buscarlas para ayudarlas a comprender sus errores”
El siempre quiso hablar con su mamá y dialogar sobre todas las situaciones que se habían presentado, busco todos los caminos para encontrarse con ella y hablaron, ese día pasó el tiempo y conversaron de todo, se miraron, se dijeron sus sentimientos, expresaron lo que cada uno había vivido, ese amanecer en Guacamayas estaba frío y lento, las nubes caminaban tranquilas en un cielo que asomaba su azul, es entonces cuando él recordó las palabras que le dijo su mamá:
“Hijo, para mi ha sido difícil vivir en otras tierras, abandonarte, pero aquí estoy y vivamos estas horas, yo lo quiero y deseo que termine de estudiar para que se vaya conmigo y seamos una sola familia”



Santiago sintió que su mamá estaba cerca y la amo por siempre, la amo sin desestimar nada, sin buscar respuestas, todos los días estudia y ama el lugar donde esta, se prepara para encontrarse con ella y formar una familia bonita, un hogar lleno de amor y diálogo.

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